Capitulo 37

Hades Santoro

Los Angeles California.

Aparco fuera de la bodega donde se mantenían los negocios de Mattheo, salgo del auto y me aseguro de cargar mi arma conmigo. Dos de mis hombres aparcan a unos cuantos metros.

Entró a la bodega donde varios de los hombres de Mattheo me miran y otros asienten en saludo.

—¡Emilia, deja de correr por el amor de dios!—grita una mujer

La mujer de cabello castaño largo, ojos verdes y pecas con una gigante barriga de embarazo trataba de perseguir a quien debía de s
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