CAPÍTULO 58 – EL ABRAZO QUE NO LLEGA
Gael no podía apartar la mirada.
Desde el umbral de la habitación, donde apenas el marco de la puerta le ofrecía un refugio a medias, observaba a Varek de rodillas, llorando sobre el vientre de su compañera, agradeciendo entre lágrimas por la vida que acababa de traer al mundo. Y no solo eso… agradeciendo por la oportunidad.
Una oportunidad.
Esa palabra le resonó en el pecho como un eco lejano y cruel.
Una que él no había recibido.
Una que quizás