Al despertarme por la mañana, Raphael no está en la cama a mi lado. Estoy desnuda, y anoche pasaron muchas cosas, pero ¿por qué no está en la cama?
Mi ropa está todavía muy fuera de la puerta donde Raphael me había desnudado obligándome a coger su camiseta y ponérmela. Me abrocho los botones, cojo rápidamente la ropa interior y bajo corriendo las escaleras.
El salón está en silencio y nuestro mayordomo no aparece por ninguna parte. El sonido procedente de la cocina me alerta de que quizá el m