Raphael no volvió a casa anoche, al menos no hasta que me dormí. Esperé hasta las dos de la mañana, pero no apareció.
Me pone nerviosa su repentino cambio de comportamiento. Sé que me oculta algo y me vuelve loca no saberlo. He aprendido a confiar en él, pero ahora temo que tal vez haya sido un error.
Me siento en la cama. Por supuesto, Raphael no está a mi lado, pero tampoco sé si llegó a casa anoche.
Aparto las sábanas y voy al baño a refrescarme.
Una vez hecho esto, salgo del dormitorio y ec