GABRIELA:
Detallé a más profundidad la decoración. Solo rezaba que el agua estuviera caliente. Me planté frente al espejo y vi mis ojos hinchados, como me esperaba.
¿Este espectáculo le estaba dando al pobre chico? Dios. Con razón se reía de mí. Mientras me miraba, solté un sollozo y sin esperarlo, empecé a llorar de nuevo. Tanto recuerdos. Tantas humillaciones. Tanta mierda en mi vida que volvía a mí como un huracán.
No quería imaginar como se pondría mi padre cuando Sophia le contará que vo