Abro, poco a poco, los ojos. Me molesta el entumecimiento que experimento en mis extremidades, síntoma de una noche intensa de reconciliación. Siento el contacto agradable de mi pareja, en la piel. Me acaricia con suavidad y yo me rindo, dejándome hacer.
- Te amo – dice – como no tienes idea. Quiero llevar la relación a otro nivel.
Lo miro, extrañada. ¿A qué se refiere?
- Quiero un hijo – expresa con rapidez – un bebé de ambos.
Sonrío ante la idea de ser madre, pero, asustada, me cuest