Me levanto con una placentera sensación de relajación en el cuerpo, la cita fue revitalizadora. Con una enorme sonrisa en los labios me dejo llevar por el agua caliente de la regadera, después del largo protocolo de aseo me visto y maquillo, notando una motivación diferente.
Media hora más tarde penetro en el consultorio, deseosa de iniciar el día con una óptica diferente y esperanzadora.
- Estás radiante - dice mi secretaria al verme - ¡Bendita cita!
Sonrío y me traslado a mi oficina, do