El aire en la oficina de la Jefatura de Cirugía es pesado, denso con el olor a café quemado y mi propia frustración. Me siento frente al escritorio de roble macizo, que ahora es mío, y la sensación de victoria es tan amarga como la medicación que le administramos a Valeria. Lo gané todo, ¿verdad? El control de St. Jude’s, el arresto de Thorne y Lena, el acceso al Protocolo K-52. Pero estoy más vacío que nunca.
Intento concentrarme en la lista de reestructuración de la Junta, pero la única imagen