No era la madre de Eric, pero le sonaba de algo. Era Ferras, la mujer que la noche anterior llevaba un vestido azul y había hecho aquellos comentarios tan desagradables.
¿Qué demonios hacía allí?
Ferras se acercó a ella. Sus tacones resonaron sobre el suelo de piedra. Llevaba puesto un vestido blanco largo que marcaba su voluptuoso cuerpo.
—Supongo que estarás ocupada con los detalles de tu reunioncita.
Tessa se tensó.
—Es una reunión muy importante a la que van a venir treinta directores.
Ferr