Teresa supuso que Eric la iba a mirar horrorizado y que se iba a burlar de ella, pero lo que vio en sus ojos fue muy diferente.
Admiración
—Me dejas boquiabierto —comentó sinceramente—. Además de que me acabo de enterar de que debías de ser una jugadora de baloncesto maravillosa, has conseguido apañártelas en la jungla social de dos de los colegios más exclusivos del mundo.
—Bueno, yo no diría tanto —sonrió Tessa—. Conseguí apañármelas porque siempre iba con el hacha en el hombro —le explicó.
—