—Ahora sí pareces una Luna de verdad —dijo Irene, retrocediendo un paso para admirar su obra—. Una futura Luna en pleno proceso de formación.
—Una futura Luna que no ha tomado una taza decente de café en meses —murmuré.
Irene soltó una sonrisa divertida. —Por eso le pedí a la cocinera que nos preparara una jarra para tomarla antes de salir.
—Literalmente, eres la mejor. Tal vez debería casarme contigo —bromeé mientras salíamos del cuarto.
Soltó una risita suave, y escucharla reír así me alegró m