—Ni de broma me voy a subir a esa cosa —me dijo, negando con la cabeza.
Levanté las cejas hacia él y me volteé a mirarlo.
—¿El gran y malo licántropo le tiene miedo a las montañas rusas? —pregunté.
Apretó los labios en una línea delgada y me fulminó con la mirada.
—No le tengo miedo a nada... pero no me voy a subir a esa trampa mortal.
Sonreí burlonamente y crucé los brazos sobre mi pecho.
—Como que suena a que tienes miedo —lo moleste, arqueando las cejas hacia él.
—No tengo miedo —dijo de nuev