La oficina de Nathan había quedado en silencio después de aquel cruce de palabras, pero la tensión no se disipaba. Logan se recostó en la silla con la misma actitud despreocupada de siempre, como si la autoridad de Nathan no le pesara lo más mínimo. Sin embargo, en el fondo, una parte de él estaba inquieta; la manera en que Nathan lo miraba, calculador, como si siempre supiera algo más, lo sacaba de quicio.
Nathan dejó pasar unos segundos antes de hablar de nuevo.
—Ven conmigo. —Su tono era cor