95. Gran advertencia
En las dos semanas siguientes, observé a la misma mujer aguardando en la entrada, aunque esta vez se ubicaba más distante de mi posición. Aunque había dado aviso a las autoridades, ella seguía vigilando la puerta de la escuela desde lejos. Mis alarmas sonaron, así que le pedí a mis hombres de seguridad que me llevaran al centro de tiros para pulir mi puntería como años atrás.
¿Por qué?
Aprendí que vivir con Rune, aunque ya no fuese de la mafia significaba que debes ser fuerte. Con Giovanni apren