84. Estaremos bien
Al atardecer, el sol empezaba a esconderse en el horizonte, creando sombras alargadas en el pasto. Yo estaba allí, sentada entre la desolación, con la mirada fija en los árboles a lo lejos, sin importarme que los hombres alrededor susurraran entre ellos, ajenos a mi tormento. Sentía una intensa furia en mi interior, pero me esforcé por contenerla y no permitir que se liberara. Solo quería estar sola, pero sabía que eso era una ilusión.
Desde que habia sido encerrada siempre tenia a alguien con