73. ¡Imposible!
Los rayos del sol matutino se colaban a través de la ventana, creando una escena bellísima que resultaba conmovedora de contemplar.
—¡Otra vez no!
Observaba de reojo a Derek mientras se levantaba apresuradamente para dirigirse al baño y vomitar. Después de la consulta médica de la semana pasada, era habitual que él se levantara con náuseas. Después de examinarlo, el médico no detectó ninguna anomalía, por lo que supuso que se trataba de un virus estomacal que aún debía ser eliminado por su orga