39. Dime que eres mía.
Al despertar, me sentía un poco confundida, sobre todo debido a una molestia que percibía en mi espalda. Al abrir los ojos, me di cuenta de que Derek aun dormía plácidamente, su aroma varonil me embriagaba, pero algo más captó mi interés.
Observaba fijamente en la dirección de donde sentía la presión, percibiendo que venía de su zona íntima, lo que me llevó a soltar un grito intenso y apartarme por completo de él con un chillido. Destapaba las sábanas para observar lo que ocultaba entre sus p