Frialdad…
— Está bien papá, ya olvidemos esto— exigió ella.
— ¿Podemos ir y almorzar en un buen restaurante?— preguntó Alexia— estoy hambrienta.
— Sí y por favor invitemos a Merritt— dijo Eleanor.
— ¿Merritt?— se extrañó su padre.
— Si papá, él es mi novio y quiero que almuerce con nosotros— dijo ella con ceño fruncido.
E inmediatamente le llamó invitándolo a venir a encontrarse con ellos en un exclusivo restaurante de la ciudad. Merritt llegó donde estaban ellos en menos de media hora, s