Desde la escalera y cuidando de que nadie lo viera, Oliver contempló a Abigaíl disfrutando con sus amigos. Escuchó esa pequeña celebración con un nudo en la garganta y se cuestionó lo que había estado haciendo las últimas semanas.
¿Acaso estaba bien acostarse con su alumna? No lo sabía. Solo sabía que respondía a os deseos de su cuerpo, de su mente, ese anhelo de poseerla y tenerla a su lado.
Lo hacía sentir bien. Lo revitalizaba. ¿Acaso usaba a Abigaíl para sentirse más hombre? ¿Para mostrarle