Abigaíl bajó la escalera con un entrenado trote y se reunió con sus amigos de la universidad, quienes le habían preparado una pequeña sorpresa.
Se rio feliz al verlos vistiendo divertido y colorido cotillón de cumpleaños y globos rosados.
No pudo ocultar la felicidad que aquella improvisada reunión le causó.
Sus amigos sabían bien que la necesitaba. Un poco de amor siempre le venía bien.
—Pensé que nos íbamos a reunir en la Universidad —dijo ella, jadeando.
Estaba muy asustada y nerviosa.
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