Abigaíl suspiró aliviada en cuanto Victoria salió por la puerta del bar.
Sí, se sintió terriblemente mal por tan tensa situación. No le gustó la idea de ver a Victoria borracha marchándose sola, sin protección. Se tuvo que quedar con la idea de que en el taxi estaría segura y que llegaría a casa a salvo.
Siguió trabajando con normalidad. Les pagó a los empleados de turno y terminó de guardar el resto del dinero en la caja fuerte.
Cuando terminó, se preparó para partir. Cogió su abrigo y su bols