Después de asegurarle a Liam que nada malo sucedió, terminamos con nuestro trabajo y regresamos a casa, donde la señora Angelina y su esposo nos esperan con una deliciosa cena.
Como todas las noches tomo una placentera ducha, mientras Liam lo hace en otra de las habitaciones y cuando salgo para terminar de arreglarme con mi ropa de dormir, lo que observo me hace entrecerrar los ojos.
—¿Estás intentando seducirme?
—¿De dónde sacas eso? —se queja con una falsa inocencia que ni él se cree.
—Será p