52. NO PUEDES ESCAPAR DE MÍ
GREYSON
—¿Deme la dirección de esa cuidadora? ¡Ella tuvo que ayudar a la Srta. Reed a sacar a la paciente!
—En… enseguida, Alfa —la directora del hospital psiquiátrico temblaba tanto, que todas las carpetas se le escurrían de los dedos.
Intento controlar mi mal humor, pero el aura de mi propio lobo sale a raudales, rugiendo a los miembros de su manada.
Ava entró al ala de descanso y no salió jamás de ahí.
El chófer le dio espacio para que visitara a su madre, entiendo su consideración, pero ese