24. SON COSAS FISIOLÓGICAS
GREYSON
—Ava… Diosa, no sé cómo disculparme por esto… son cosas fisiológicas… o sea, cosas matutinas de hombres, ¿entiendes? —comencé a balbucear como un idiota mientras me levantaba más torpe que un venado recién nacido.
Jaloneando el short para tapar mi polla, que parecía llorar de tanto presemen que seguía soltando.
—¿Siempre te despiertas así con alguna mujer en tu cama? ¿Por eso fuiste directo a follar?
—¡¿Qué?! —me preguntó de sopetón y me puse tan nervioso que mi mano torpe manoteó el ja