108. NINGUNA VENGANZA ES SUFICIENTE
KAELOR
Mis palabras rezumaban peligro.
Convertí las hebras de energía arcana en agudos punzones con puntas afiladas que volaban en el aire y apuntaban hacia él.
—Cada una de las puñaladas que le diste a mi mujer, las sentirás multiplicadas por mil…
El veneno se destilaba de cada poro de mi cuerpo.
Ordené a los puñales clavarse sobre su carne.
Cien puñales para ser exactos.
En puntos no vitales, manteniéndolo con vida, no podía morir aún… no moriría en miles de años que me cobraría la maldad qu