Capítulo 64.
Mi pronóstico del clima fue correcto.
Temprano por la mañana comenzó a llover; gotas pesadas, frías, insistentes. Como si el cielo también presintiera lo que iba a pasar esa noche.
Markos estaba de un humor indescriptible. No furioso… solo tenso.
Ese tipo de tensión que un lobo aprende a identificar cuando alguien está a punto de tomar una decisión peligrosa.
—Toma. Guárdalo donde no lo puedan ver y úsalo en el momento correcto —dijo entregándome un pequeño frasco no más grande que mi meñique.