Capítulo 63.
A partir de ese día mi vida se volvió una rutina de agotamiento absoluto.
Trabajo doble. Trabajo triple.
Durante el día cumplía con lo que fuera que los Berserkers tuvieran ganas de asignarme: cargar, limpiar, preparar, mover. Tareas diseñadas para quebrar a cualquier hembra común. Yo las hacía con la mandíbula apretada y la espalda dolorida.
Y en la noche… en la noche Markos me exigía hasta el punto del desfallecimiento.
Entrenábamos hasta que mis músculos temblaban y mi respiración era puro f