Capítulo 62.
Reinelle.
Custodié la puerta por lo que parecieron horas. No sé exactamente cuánto tiempo pasó; mi cabeza seguía funcionando a base de puro instinto. Y mi instinto gritaba una sola cosa: proteger a mi bebé.
Esos Berserkers… no eran como los que se batían a duelo conmigo. Eran distintos. No sabría explicar en qué, no aún, pero era como si su rabia estuviera dirigida, concentrada, como si respondieran a impulsos que ni ellos entendían. Y esa mezcla de brutalidad y caos me hizo tomar una decisión