Capítulo 61. Markos
Markos.
Cerré los ojos un momento y solté un suspiro que me vació el pecho. Pronto llegaría el invierno y el Coliseo se convertiría en un congelador. No era una metáfora. Ese lugar, con sus muros de piedra gruesa y sus pasillos interminables que rara vez recibían luz natural, podía transformarse en una cárcel helada incluso para un lobo como yo. Para los cachorros… era peor.
Caminé con un rumbo fijo.
Centro comercial.
El único cercano. Lleno de humanos, ruido, luces demasiado brillantes y una t