Capítulo 60. Markos
Markos.
Mi cuerpo empezó a cambiar. Me volví más rápido. Más fuerte. Más resistente. Dejé de caer tan seguido. Aprendí a anticipar golpes, a contener la respiración en medio del dolor, a soportar heridas que antes me habrían dejado días sin moverme.
Pero también me endurecí por dentro. Como si cada golpe, cada caída y cada amanecer con los músculos hechos mierda fuera moldeando no solo mi cuerpo, sino algo más profundo. Como si una parte de mí se transformara sin que yo pudiera evitarlo.
El Bet