Estoy muy tentado a seguir jugando con mi rojita; sin embargo, tengo algo más importante, que es darle una lección a ese hombre, porque no permitiré que, después de darse el terrible atrevimiento de tocar a mi mujer y de cogerla, se vaya así como así sin tener su merecido.
Noto cómo ella me mira algo asustada; no sé por, qué si ella misma fue la causante de todo esto.
—¿Dime exactamente qué le harás? —me vuelve a preguntar y se me ocurre una idea bastante buena para ella.
Me acerco con delica