P.O. V. Adriano.
Me encuentro hecho una fiera llena de rabia. A ver cómo mi querida Mia se fue con ese hombre, me hace hervir la sangre. Mi guardaespaldas vino a mi llamado lo más rápido posible, aunque no sé por qué carajos Max se ha demorado tanto en liberarme; solo noto cómo sus manos tiemblan y no sé por qué si con él no estoy enojado. Al final, el agarre que siento en mi muñeca se libera bajo mi vista hasta ese punto, corroborando que ya no estoy unido a la silla.
—Vete de aquí —le orden