—¿¡Qué carajos pasó en mi comedor!? —Ese grito retumbó en toda la habitación. Hasta a mí me asustó, pero controlo ese miedo y doy un par de pasos hacia el decidido a seguir con mi plan.
—Te hice un pequeño detalle para la cena —habló de manera gentil y amable, señalando a la decoración.
Él mira a todas direcciones, teniendo una expresión de desagrado; al final, termina deteniéndose en mí, dedicándome esa misma mirada.
Me examina de arriba a abajo viendo lo que me acabo de poner; espero