P.O.V. Adriano
Veo cómo mi pequeña presa se va prácticamente corriendo casi vomo si hubiera visto a un muerto viviente; finge tener una actitud valiente ante mí, pero a la vez hay una pizca de miedo que me agrada y me atrae demasiado.
—Tranquilízate, amigo, pronto la tendremos en nuestra cama, pero primero tenemos que aclarar algo —le murmuró a mi parte sonriendo ladino.
Me quedo un momento de pie, esperando a que se me baje y, cuando estoy listo, me voy directo hacia el interior de la