Algunos músculos se le tensaron al escuchar esas palabras, pero solo apretó las mandíbulas y no dijo nada. Su madre, que estaba sentada en el sofá como una estatua, tosió un poco,
—Déjalo que hable, no seas tan duro con él.
—¿Estoy siendo duro con él? El problema acá está en que nunca hemos sido duros con él y esto se ha pasado de los límites. Debimos ser rectos desde un inicio y ahora no tendríamos estos resultados tan vergonzosos —tomó una pausa y su envejecido rostro se endureció—. ¿No nos l