—No quiero nada que venga de ti, no quiero quedarme con nada que sea tuyo.
—Eso no es mío, te lo regalé, lo compré especialmente para ti.
—Nada que tenga tu dinero es mío…
—Yo pensaba decirles, Serena, te juro que pensaba decirles. Esa vez en el baile cuando te lo dije, estaba totalmente seguro de que esa era decisión la correcta. No me interesaba que se opusieran o me echaran, todo me valía mierda porque te tenía conmigo, pero entonces él dijo que lo averiguaría y que acabaría con eso —sus die