“Eres tan patética y tonta que solo sirves para dar lástima”
Llegó hacia el baño y al toparse con la bañera, retrocedió casi mecánicamente. La ducha le asustaba, las paredes le aterraban la oscuridad le intimidaba y todo su alrededor le estremecía. Las lágrimas caían y seguían cayendo y la puerta se movió y apenas vio la pequeña figura del gato que entraba con cuidado, acercándose a su pierna izquierda poco a poco.
— Daniel — intentó susurrar con la mente en blanco, aunque la voz salía dispersa