Pestañeó mirándolo y le gustó la sonrisa incitadora de medio lado que obtuvo en respuesta,calentándose inexplicablemente por un gesto tan anodino. Decidió que no se inhibiría para nada, animándose a seguir, bajó el rostro y abrió la boca para pasar la lengua, en un movimiento oscilatorio, con soltura por toda la corona del glande, lo escuchó respirar alterado y eso solo la hizo querer seguir. Lamió todo el falo, al tiempo que lo miraba con expresión libidinosa, para finalmente metérselo a la b