Christina tenía idea de que el trayecto hasta el pueblo en donde vivía la familia materna de Santiago, era de una hora, pues se lo oyó decir en una ocasión, pero ella tardó casi dos en llegar. La carretera a través de la montaña era en extremo empinada, llena de curvas fuertes y al no estar acostumbrada a conducir demasiado, lo hizo más lento de lo normal. Llegado al pueblo, tuvo que pedir indicaciones varias veces, hasta que se encaminó por un camino solitario, rodeado de maleza alta y arboles