No le hice preguntas, tampoco quería arruinar la sorpresa que tenía preparada para mí, por lo que me dejé llevar por ella a dónde fuera llevarme.
Pero no esperaba que Isla me trajera al parque de diversiones. Ya no recordaba cuándo fue la última vez que estuve aquí.
Isla me guio de la mano y fruncí el ceño al ver que no había nadie más que nosotros dos. Caía la noche y las atracciones estaban todas iluminadas.
—¿Cerraste el parque solo para nosotros dos?
—No fue nada difícil convencer al gerent