Un año después...
—Te ves preciosa, mi amor.
—Eso lo dices porque eres mi padre.
—Claro que no —mi padre soltó una risita—. Conny y tú son las princesas más bellas de mi castillo. ¿Sabes una cosa? Aun estás a tiempo. Si decides no casarte, te ayudaré a escapar.
—¿Qué dices, papá? —reí, mirándolo con atención—. No creo que pueda dejarle la vida en paz a ese pobre hombre que eligió mi oscuro corazón.
—Pobre hombre, no sabe con quién se involucró. No creas que lo hago por ti, le estoy salvando la