Samantha se dirigió a toda prisa hacia la sala al escuchar la voz de Giovanni. Estaba nerviosa y preocupada. Las últimas horas habían sido un suplicio.
Luciana y los padres de Giovanni habían tratado de distraerla sin mucho éxito. Sabía que no había sido la mejor compañía. En reiteradas ocasiones ellos habían tenido que repetirle alguna pregunta porque no había estado escuchando.
Parte de su tensión se alivió cuando Valentino, que se mantenía en constante contacto con el equipo de seguridad, l