—Solo un poco más… —dijo Samantha mientras terminaba de ponerle el pañal a su hija. —Y ya está —le abrochó su body y le hizo cosquilllas en su barriguita.
Su hija soltó una carcajada y sacudió las piernas.
—¿Quién se portó muy bien? —preguntó acercando su rostro. Le frotó la nariz con la suya—. Por supuesto que fuiste tú. ¿Y qué quieres hacer ahora?
Su hija balbuceó algunas consonantes.
—Podemos esperar a tu papá mientras jugamos un rato.
Levantó a su hija y la acomodó sentada en uno de sus