Samantha se observó en el espejo con una sensación de regocijo. El peinado, el maquillaje, el vestido… todo era como se lo había imaginado. Y después de tanta espera, su gran día había llegado al fin.
—Falta algo —dijo Bianca llamando su atención.
Su futura suegra se acercó con un estuche cuadrado y lo abrió para mostrarle lo que había en su interior.
Samantha se quedó anonadada al ver el collar de diamantes. La joya brillaba con los reflejos de la luz.
—Es hermoso —comentó acariciándolo.
—Es