Giovanni sujetó a Samantha del rostro y le dio un beso.
—Regresaré pronto —musitó sobre sus labios.
—Más te vale o iré a buscarte.
Sonrió, sabía que ella era capaz de hacerlo.
—Los cuatro van a hacer que den arcadas —comentó Horatio.
—Lo que tú tienes se llaman celos —replicó Ignazio alejándose de Luciana.
—Cualquier cosa a la que tengamos que enfrentarnos, no puede ser peor que estar en medio de estos dos.
—Gracias por apreciar nuestra ayuda —musitó Ignazio, con ironía.
—Es hora de que se vaya