El amanecer en Argentia ya no traía la calidez dorada de sus dos soles. Ahora, la luz debía filtrarse a través de la Malla Híbrida, una red de geometría violeta y negra que envolvía el planeta como una armadura de escamas digitales. En la Ciudadela, el cambio era aún más drástico. Los edificios de cristal, bajo la influencia de la nueva voluntad de Julian, habían empezado a autorrepararse, pero no con silicio, sino con la misma obsidiana biomecánica que cubría el brazo del Rey.
Julian Vance per