40. Cadenas
Nathan observó las puertas cerrarse tras Liz. Sus dedos apretaron la cadena que acababa de entregarle, el metal clavándose en su palma. Sus labios aún vibraban con esas tres palabras que ella pronunció antes de desaparecer.
Lo amaba.
Un gesto de triunfo hizo que sintiera la cara arder, él el temible King de las calles más peligrosas de la ciudad, pero sucedió antes de que pudiera contenerlo. Él, que había pasado las últimas semanas comportándose como un imbécil, alejándola con palabras cortante