21. Un toque de realidad
Nathan apretó los dientes, conteniéndose al ver a Samuel, indicándole a Elizabeth que se sentara en una camilla dentro del despacho.
No entendía cómo es que parecía ajena al peligro que pudo haber provocado al ir tras Emma de esa forma. Una docena de escenarios se arremolinaron en su cabeza en cuanto se dio cuenta de que salió de esa casa, cada uno más catastrófico que el anterior.
Samuel la hizo ponerse una bata de seda que le quedaba demasiado bien, pero que no pudo disfrutar del todo cuando