110. Solo nosotros
Emma avanzaba con una sonrisa radiante, cada paso medido con precisión. El vestido blanco inmaculado flotaba a su alrededor y, bajo las luces del club, las pequeñas alas de ángel en su espalda resplandecían, dándole un aire casi irreal.
King iba a su lado, con una pajarita negra al cuello. Ninguno aceleró el paso, como si hubieran ensayado y entendieran la solemnidad del momento.
Emma estaba allí, formando parte del momento que marcaría sus vidas. Isabella sintió un nudo en la garganta, su cora