109. Declaración de poder
Isabella cruzó las puertas del Aurora del brazo de Nathan, donde luces de neón azul y rojo bañaban a la multitud que bailaba al ritmo de música electrónica ensordecedora. El contraste entre los trajes de etiqueta de los invitados y el ambiente juvenil del club resultaba casi cómico.
James avanzó delante de ellos con su habitual aire de superioridad, pero Isabella contuvo una risita al ver cómo fruncía el ceño ante la elección del lugar de su hija. Aun así, adoptó su postura aristocrática, como